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La Ley Laboral lo avala y el Estatuto de los Trabajadores lo confirma: te pueden despedir por irte de vacaciones estando de baja

El Estatuto de los Trabajadores confirma que tomarse unas vacaciones durante el periodo de baja, y no avisas, pueden despedirte

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A pesar de que muchos piensen que estar de baja es sinónimo de quedarse quieto y encerrado en casa, no tiene por qué ser así.

Hay momentos en los salir, pasear, respirar aire fresco, e incluso cambiar de ambiente, puede ser parte de un proceso de recuperación eficaz.

Compatibilidad necesaria

El problema surge cuando no hay sintonía entre las acciones llevadas a cabo durante el período de baja y el motivo de la misma.

Así que, por este motivo, irse de vacaciones o practicar deporte, depende del caso, pueden provocar el despido del trabajador o trabajadora.

¿Qué hacer con la Semana Santa?

Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, las dudas al estar de baja sobre la posibilidad de irse de vacaciones o no pueden aparecer.

Aun así, hay que tener claro que seguir una rutina normal adaptada a la condición médica y hacer actividades que pongan en duda la supuesta incapacidad temporal son cosas muy diferentes.

Polémica y posibles consecuencias

Por ello, el irse de vacaciones estando de baja es uno de los casos que genera más polémica. Y hacerlo sin cuidado, precaución o conocimiento, puede tener consecuencias serias.

No hay constancia alguna de que una persona no pueda moverse, ni irse de viaje, durante su período de baja. Aun así, el despido disciplinario puede entrar en juego. Ya que el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores permite acabar con el contrato por un incumplimiento grave y culpable del trabajador.

Conducta contradictoria

Entre esas causas figura la transgresión de la buena fe contractual. En este tipo de casos, la clave no está en el viaje en sí, sino en si la conducta del empleado contradice su situación médica o perjudica su recuperación.

Lo que valoran los tribunales y los especialistas en derecho laboral es si esa conducta resulta compatible con el diagnóstico, con el tratamiento y con el proceso de recuperación. Por eso, viajar no equivale por sí solo a incumplir la ley laboral.

Varios motivos

Hay que tener en cuenta que existen muchas razones por las que una persona puede pedir la baja laboral.

No es lo mismo la baja médica por ansiedad, estrés o depresión, que por una lesión física en la que evitar ciertos movimientos es necesario. Esto es lo que marca la diferencia.

Casos personalizados

Cuando un caso de este estilo llega a los tribunales, no se analiza de forma general. Ya que no existe un listado de actividades específicamente prohibidas, ni tampoco una norma fija aplicable a la totalidad de casos.

Cada situación se estudia con todo detalle. Los jueces, para ello, estudian los motivos de la baja, las acciones del trabajador, y por encima de todo, si dichas acciones pueden afectar su recuperación y ser incluso contradictorias a lo que dicen los informes médicos.

Limitaciones médicas

Los jueces han encontrado una evidente incompatibilidad en casos donde personas que habían pedido la baja por problemas físicos, practican deporte de intensidad o realizan esfuerzo de considerable importancia.

Con los viajes sucede algo muy parecido. No es el hecho de viajar, sino lo que implica el viaje en sí. Si se puede demostrar que el viaje tendría posible efecto de retraso en la recuperación del afectado, o que no encaja con las limitaciones médicas, la situación es diferente.

La relación laboral sigue activa

Al estar de baja, lo importante no es el hecho de poder hacer algo o no. Sino de cuánto sentido tiene hacerlo según la situación en la que se encuentre el trabajador o trabajadora.

Aunque se esté de baja, la relación laboral sigue activa, por ello es necesario actuar de forma coherente.

No todo vale

Es decir, si una persona quiere desplazarse durante una baja médica, lo prudente es que esa decisión sea compatible con las indicaciones médicas.

Por eso, el mensaje es claro: estar de baja no impide viajar, pero tampoco blinda al trabajador frente a un despido. Si el viaje o las actividades realizadas durante esos días perjudican la recuperación o resultan incoherentes con la situación médica, la empresa puede actuar y los tribunales pueden darle la razón.