El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà
Creació

Nacho Cerdà, director del Phenomena: "Soy contrario a las subvenciones. El cine debería ser autosuficiente"

El también fundador del mejor cine de Europa tiene dudas sobre la necesidad de ayudas a la exhibición: "Lo que hace falta son ideas"

Contenido relacionado: Así ha quedado el nuevo Phenomena: más bar, más clásicos, más museo, más cine y pago con tarjeta

Leer en Castellano
Publicada
Actualitzada

El Phenomena Experience de Barcelona ha reabierto sus puertas para ofrecer algo más a su espectador: más bar, más detalles para cinéfilos, una renovada pantalla gigante y el deseado pago con tarjeta de crédito. Pero, sobre todo, mucho cine.

No es de extrañar. Detrás de esta sala de pantalla única hay un antiguo cineasta, Nacho Cerdà, que hace unos años se pasó a la exhibición con una idea clara: recuperar la experiencia de ir al cine.

El catalán no apuesta por grandes formatos, sino por los tradicionales: una pantalla de 15 metros de largo, proyecciones en digital, 35 mm y 70 mm (de las pocas en España) y un sonido envolvente. Eso y muchos detalles para cinéfilos: pósteres, pantallas, moquetas, y hasta las puertas del baño están llenas de guiños a películas clásicas.

Porque sí, el Phenomena hace algún estreno, pero también proyecta grandes clásicos del cine, incluidos los contemporáneos.

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà GALA ESPÍN

Con el nuevo Phenomena, que abrió sus puertas este 2 de abril, solo cambia la estética, pero no el espíritu. La reforma solo ha querido mejorar la experiencia de ir al cine, y el público que ya se ha podido acercar lo confirma.

El director y fundador del Phenomena se muestra satisfecho ante Crónica Global. Han sido dos años de diseño y seis meses de obras en los que solo se ha pensado en dos cosas: el espectador y la famosa magia del cine.

Ha llegado el momento. ¿Cómo esperan que el público encaje el nuevo Phenomena?

Bueno, nosotros lo hemos vivido durante seis meses de una manera intensa. Primero fue una destrucción de lo que habíamos construido y eso ya implicó, para mí personalmente, un pequeño impacto emocional.

Luego, a lo largo de estos meses, hemos ido ejecutando e implementando todas las mejoras y, poquito a poco, hemos pasado de la destrucción a la construcción. Ha sido más progresivo, pero entiendo que el público, que no ha sido testigo de este proceso, de pronto se ha encontrado con un resultado de alto impacto.

Los que vinieron aquí el 28 y 29 de marzo no se esperaban un nivel de reforma tan amplio. Hay que tener en cuenta que nos hemos cargado prácticamente el 95 % del cine. Hemos dejado las paredes y hemos hecho cambios a nivel tecnológico. Evidentemente, hay cambios de interiorismo y, a nivel espacial, ha habido una reorganización total del concepto, pero intentando siempre mantener la esencia de lo que siempre ha sido el Phenomena, que es la experiencia que va más allá de la película, con el entorno en el cual se ve.

¿Qué es lo que más ha cambiado? Hay una especie de recepción y un bar con sofá. ¿Quieren que sea como entrar en casa y que la gente se pueda quedar más allá de ver una película?

Efectivamente. Igualmente, esto siempre ha sido algo que en los últimos meses se producía: había personas que entraban simplemente a tomar algo, después de la película o antes, que querían socializar, estar con sus amigos, con su gente, y eso es algo que ahora lo tendrán en un espacio muchísimo más cómodo y acogedor.

Por tanto, sí, el espacio Nexus, que es como lo hemos llamado, está abierto a todo el público, incluso a quienes no quieran ver una película, pero a lo mejor les interese venir a tomar algo y desconectar de la realidad un ratito.

De todos modos, el Phenomena seguirá teniendo la programación que tenía, acogiendo al mismo público e incluso ampliándose, si puede ser, a otro sector que, a lo mejor, está desencantado con la exhibición tal como la conocemos hoy y que pueda descubrir otra manera de ver cine.

Un hombre a las puertas dele Phenomena

Un hombre a las puertas dele Phenomena GALA ESPÍN

¿Qué es lo que distingue al Phenomena del sistema de exhibición?

Yo siempre he descrito el Phenomena como el speakeasy del cine. Pasas del consumo rápido, acelerado, atropellado a un momento de absoluta tranquilidad, de disfrute, donde dejar el móvil y el reloj atrás y disfrutar, que hoy en día es muy necesario: parar máquinas.

No es fácil competir con los móviles. Pocas veces no se ilumina uno en el cine. ¿Cómo lo evitan?

Ejerciendo una vigilancia estricta. Básicamente, nosotros desde un principio hemos tenido presente ese estandarte de calidad. A mí, como espectador, me molesta profundamente ver a gente en el cine que está atendiendo llamadas de teléfono o haciendo uso del móvil en plena oscuridad porque perturba la concentración, la experiencia. Es una falta de respeto de cara al resto de espectadores y, si alguien evidentemente tiene una emergencia, siempre puede salir; no tiene por qué quedarse en la butaca.

Por lo tanto, aquí estamos muy pendientes de esto y, de hecho, hay otros cines que, a nivel internacional, lo han ejecutado de forma bastante radical y me parece lógico, porque, en definitiva, el público que ha dejado de ir al cine a veces lo ha hecho por motivos así: por la falta de respeto de los espectadores con el móvil o porque haya un grupo hablando o molestando. Esto es un revulsivo para otros que quieren disfrutar de la experiencia.

Nosotros queremos un poco defender ese sector del público que lo que quiere es desconectar.

Nacho Cerdà, director del Phenomena

Nacho Cerdà, director del Phenomena GALA ESPÍN

Eso atrae al cinéfilo, pero dice que quiere seguir ganando un poquito más de público. ¿Cómo espera hacerlo con el nuevo Phenomena?

Bueno, el público a lo largo de estos años se ha ido descubriendo. Es curioso porque, cuando empezamos aquí, había muchísimo desconocimiento de la sala y tampoco fue algo de golpe. Ganamos espectadores de manera muy progresiva y el premio que nos dieron en Venecia también dio pie a que muchos nos conocieran.

Lo que esperamos ahora es abrir las puertas a otro público y, en definitiva, lo que queremos es que el cine vuelva a ser otra vez tal como lo conocíamos: un espacio con pantalla grande que vuelva a tener cierto sentido.

Espero que el Phenomena sea un poco un catalizador de eso, junto con otras alternativas que existen en la ciudad y en otros puntos del país donde se está haciendo un esfuerzo para atraer público, ya sea a través de formatos como el IMAX o el 4DX o experiencias que, precisamente, traspasen lo que es el entorno doméstico.

Nosotros no estamos en ese punto más tecnológico como sería el 3D, por ejemplo. Estamos más en esa otra parte que tecnológicamente es puntera, pero que observa el antes y el después de la película.

Sí, porque mantienen el digital, el 35 mm y el 70 mm, pero no incorporan el IMAX. ¿Por qué el 70 mm y no el IMAX?

La apuesta por no apostar por el IMAX tiene varias explicaciones. Primero, que el IMAX ha de tener una pantalla descomunal y, por otro, según yo he podido investigar, si tú pones un IMAX te obliga a tener un determinado tipo de programación muy condicionado por la marca.

La libertad que tenemos ahora de programar X o Z películas no sería posible teniendo un IMAX.

Las butacas de la sala del cine Phenomena

Las butacas de la sala del cine Phenomena GALA ESPÍN

¿Cómo hacéis la programación? Porque no es regular como en cualquier multisala.

La programación es algo que va cambiando. Incluso a lo largo de estos años ha ido evolucionando. Al principio eran películas, evidentemente, de estreno, pero al mismo tiempo clásicos de 20, 30 e incluso 40 o 50 años.

Pero el público ya va cambiando, sus referentes son otros y eso también repercute en el tipo de película que vamos a poner. Por ejemplo, ahora los clásicos para esta generación son los de Sofía Coppola o el propio Christopher Nolan, que en definitiva empezó en los 90.

También hay algunos clásicos inmortales que nunca van a pasar de moda, como Casablanca o Ben-Hur.

Por otro lado, hay películas de los 70 y de los 80 que a lo mejor tienen un punto de caducidad, aunque no falto de interés para mí, y seguimos proyectándolas sabiendo que vendrán menos espectadores y que vamos a tener una pérdida notable a nivel económico.

Pero dicen que el cine ha muerto, es un riesgo, ¿no?

Lo que hemos visto en los últimos meses es un interés muy notable por parte de gente joven, hablo de menos de 20 años e incluso de quienes están todavía en el instituto. Interés por descubrir incluso cine clásico, películas de Billy Wilder o Casablanca. Es muy esperanzador ver esto cuando, en teoría y según se habla muchas veces, ya el cine es algo que no le interesa a nadie. Yo estoy en desacuerdo.

Vemos que hay alguien ahí fuera que, de alguna manera, quiere volverse a poner en contacto con esa esencia cinematográfica que a lo mejor se ha perdido en los últimos tiempos. Porque es indudable que la fuerza que tenían determinados clásicos o propuestas más antiguas a nivel dramático y visual sigue siendo vigente hoy. Eso sí, siempre que le des un entorno adecuado. Lo que evidentemente no puedes hacer —o puedes, pero no le hace justicia a la obra— es verlas en un móvil, en una tablet o en un momento en el que estás siendo interrumpido constantemente.

Por eso, la experiencia Phenomena ayuda a que muchas de estas películas se puedan ver en su forma adecuada y que, por tanto, enamoren mucho más de lo que podrían hacerlo en otro medio.

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà GALA ESPÍN

¿Eso es lo que le da sentido al Phenomena o qué le da sentido a este proyecto?

Totalmente. Yo creo que lo ideal ahora es este tipo de propuestas. No se trata de competir con plataformas o con el gran satán del fútbol o cualquier otra alternativa que hoy existe y no vamos a eliminar, porque tampoco es nuestra intención. Simplemente, el exhibidor o el sector lo que tiene que hacer es renovarse, reinventarse, apelar a la emoción y al sentimiento del espectador.

No se trata tanto del contenido, que también, pero el contenido hoy en día lo puedes obtener en casi cualquier sitio; por tanto, tienes que dar algo distinto.

A veces dicen que la gente no va al cine por el precio. No estoy de acuerdo: el precio es un factor más, pero no es el único. Hay gente que podría perfectamente preferir pagar más por algo que sea mejor y eso lo hemos visto: muchos van a un concierto de música que vale 150 euros y les parece perfecta la inversión, y hay otros a quienes les parecerá que pagar 10 euros por una película mal proyectada es una ruina. Ahí es donde está el secreto: hemos de intentar dar valor al producto para que tenga su precio justo.

Al mismo tiempo, cualquier espectador, en ocasiones, preferirá quedarse en casa y ver una película, y en otras le apetecerá salir, pero la motivación para hacerlo tiene que estar justificada. Si no existe esa justificación, es cuando empezamos a tener problemas.

Vale, ¿pero qué justifica una visita al Phenomena por 12 euros?

La magia que le vamos a aportar a toda la exhibición. Eso atrapa, y atrapa muchísimo. Porque a mí me pasó durante ciertos años que empecé a dejar de ir al cine precisamente por lo que te digo: porque era todo muy frío, muy distante y le faltaba, para mí, el espíritu. Eso es lo que he intentado aportar: el espíritu del cine.

Yo mismo, desde el momento en que tenemos el Phenomena, me he convertido en espectador del Phenomena, especialmente cuando proyectamos en 35 milímetros, que es el formato con el cual yo crecí. Pero entiendo que, si me pasa a mí, le puede pasar a muchos espectadores: reencontrarse con la esencia que se había perdido, recuperar una amistad perdida durante muchos años y reencontrarse con ella.

Por eso, por la experiencia, que es lo que ahora está envolviendo al cine y lo que está atrayendo a la gente a las salas.

Entrevista a Nacho Cerdà

Entrevista a Nacho Cerdà GALA ESPÍN

Pero ustedes apuestan por la proyección y un entorno; otras salas apuestan por poner mesas y barras de bar en la sala. La del Phenomena es una línea muy determinada. ¿Por qué apostaron por esta línea?

Porque, básicamente, mi formación como espectador tuvo lugar en una época en la que Barcelona estaba llena de catedrales del cine: eran locales de 1.200 butacas para arriba. ¡Eso era un espectáculo! Y con la aparición de las multisalas, muchas de estas catedrales se convirtieron en microsalas, bajo mi punto de vista, y la experiencia empezó a tener menos magia.

Y el Phenomena, desde un principio, lo que se propuso fue recuperar esa magia, con medidas inferiores a las de esas catedrales, pero con el espíritu de aquellos cines. Queríamos una gran pantalla, una sala única, porque cuando vas a una multisala parece casi un aeropuerto. Entras allí y es más una terminal que un cine: cada uno pilla un vuelo distinto, entonces no se produce ese acto social de reunión, de una cosa única que sí se produce en los festivales de cine, por ejemplo.

Cuando tú vas a un festival de Sitges, por ejemplo, tienes una proyección única en aquel momento, con una presencia de alguien, o no, pero se nota algo distinto a ir al cine. Eso es precisamente lo que es el Phenomena: un festival del cine, el concierto del cine.

Es ir a disfrutar de aquello que podemos tener en casa, obviamente, pero aquí lo vamos a ver de otra manera.

Hablando de festivales, hemos visto que el renovado Phenomena está más abierto a eventos, con posibilidad de streaming. ¿Y festivales?

Siempre hemos tenido la puerta abierta a festivales, obviamente. Tenemos una relación profesional con ellos y yo tengo una relación personal con Ángel Sala y Sitges, por ejemplo.

Y, evidentemente, la inversión que hemos hecho ha sido pensando en eventos y en facilitar la infraestructura tecnológica que pueda necesitar una première o un evento corporativo o incluso, a lo mejor, se puedan hacer presentaciones de libros o algún concierto más acústico. Se puede hacer algo distinto al cine, pero complementario.

Ya desde el principio habíamos invitado a directores como, en su momento, Christopher Nolan o Gaspar Noé, o ha habido debates. Pero estos contenidos que se producen aquí solo eran disfrutables por el espectador presente en sala y ahora, a lo mejor, podremos hacer una retransmisión en directo de lo que está sucediendo aquí para que alguien en su casa pueda escuchar lo que pasa. Abrimos un poco la puerta del Phenomena.

¿Esperan nuevos invitados? ¿Han hablado con Nolan para su Odisea?

Nunca se sabe. Nosotros no lo trajimos en su momento; lo hizo Warner con la presentación de Dunkirk y aprovechando el CineEurope, que se celebra cada junio en Barcelona. No descarto que durante el CineEurope nos visite alguien más y es nuestra intención seguir invitando a gente.

Al público, aparte de ver una película, siempre le interesa aprender más cosas de cine, qué hay detrás de la cámara. Esa presencia del director, del actor o de quien sea en directo te permite esa opción de poder interactuar, de poder preguntar cosas. Se convierte en una escuela y a mí me fascina que el cine sea un lugar de aprendizaje.

Bar del nuevo Phenomena

Bar del nuevo Phenomena GALA ESPÍN

Esto ahora ya se ha empezado a hacer. Incluso hay multisalas que ahora también recuperan clásicos como lo hace el Phenomena. ¿Creen que han sido pioneros o que han abierto una puerta a otros?

Bueno, evidentemente hemos provocado que otros se fijen en nuestro modelo, lo cual me parece interesante. Eso no deja de ser también un poco una inquietud por parte de los demás para que puedan tratar de mejorar su propio cine.

Pero, también te digo, yo no me he inventado nada; al contrario, yo he recuperado una tradición que ya existía, con lo cual no es que sea el gurú del cine clásico, ni mucho menos, sino que en los años 70 y 80 había un montón de reestrenos en verano que podías recuperar. Esto no es más que la herencia de lo que yo viví y que, por desgracia, Barcelona ha dejado de tener.

Si hemos sido catalizadores de que otros se abran a eso porque han descubierto que hay un público interesado, bienvenido sea. Lo importante es que la experiencia del cine no se pierda y la pantalla grande continúe siendo una alternativa válida, que no sea una experiencia negativa, sino todo lo contrario.

En nuestra época la tele ya existía y estaba el vídeo; sin embargo, cada película significaba un acontecimiento. Ibas tú a ver aquello que se iba a estrenar. Era una experiencia.

¿Pero cuántas veces lo han llamado loco por levantar este proyecto?

Bueno, si lo miras desde un punto de vista económico es demencial; si lo miras desde un punto de vista empresarial es un riesgo enorme y sí, tiene un punto de locura. Pero yo creo que el cine en sí es una industria que tiene una parte de pasión, de locura y poca racionalidad.

El cine requiere de un acto de fe importante y no siempre sale bien. Aquí hemos hecho un esfuerzo grandioso y esperamos que pueda ser recuperado; el tiempo lo dirá.

Yo pienso que la pasión es muy grande en nosotros, en nuestro equipo. Eso hace que a veces cometamos locuras, pero no está mal de vez en cuando perder el juicio y soltarse un poco, porque estamos demasiado agarrados.

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà GALA ESPÍN

Y para que esto no sea una locura, ¿qué le diría al espectador que no conoce el Phenomena? ¿Por qué se tiene que acercar aquí?

Bueno, yo sobre todo me dirigiría a un público escéptico con la experiencia de ir al cine, a aquel que a lo mejor se haya alejado de la exhibición porque está hastiado de la forma en que ha visto el cine últimamente. Tal vez aquí el Phenomena le devuelva esa ilusión, el amor por el cine.

Para mí, el mayor logro sería volver a enamorar a la gente que ha perdido esa ilusión y que, por obligación o por opción personal, ha visto cómo el cine se ha convertido en algo rutinario.

¿Qué le gustaría poder conseguir en el futuro?

Falta que funcione todo bien, porque todo es muy bonito, pero luego lo pones en marcha y hay cosas que no van bien. Una vez terminada la reforma me sentiré ya realizado.

Y, a posteriori, me encantaría que, de alguna forma, Barcelona recuperase más lugares así, que pudiera ser algo extensible y ver otra vez a personas que asistan al cine como si fueran a misa, como si el cine fuera un acto litúrgico.

¿Con la reforma le han quedado cosas en el tintero?

Por ahora no me han quedado. Me he quedado exhausto y ha sido una experiencia brutal. De hecho, son dos años y medio de diseño y seis meses de ejecución. Necesito parar máquinas, observar y, a partir de aquí, yo creo que ya fluirá todo.

¿Y de lo que se siente más orgulloso?

Me siento muy contento del objetivo cumplido y de las sensaciones que percibo. Sobre todo, estoy notando que este castillo que vamos montando está transmitiendo lo que yo quería que transmitiera; ahí me siento satisfecho. Si luego el público participa del mismo sentimiento, entonces habremos cumplido el objetivo.

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà

El fundador y director del Phenomena, Nacho Cerdà GALA ESPÍN

Para ir acabando. Hablaba de recuperar nuevos espacios, nuevos cines en la ciudad. ¿Se lo han propuesto ustedes? Pienso en el proyecto del Cine Embajadores en Madrid, que ha empezado a adquirir otras salas. ¿Han pensado en ese modelo alguna vez?

Bueno, sería interesante. Lo que pasa es que el nivel de dedicación es tan sumamente grande que no podríamos tampoco convertirlo en una especie de franquicia. Se le da mucho mimo a este local, a esta forma de programar, de ver y de entender la experiencia del cine y, por tanto, abrirse a otro sitio, que es muy deseable y muy interesante, requiere un esfuerzo muy grande.

Ten en cuenta que nuestro equipo es muy reducido y somos pocos, pero muy intensos en lo que estamos haciendo. Por tanto, ampliarlo sería muy interesante, sin duda, pero requeriría de una infraestructura mayor o, por lo menos, de un apoyo externo importante.

¿Porque recibe ayudas?

No.

¿Echa de menos que las haya?

De vez en cuando, sí, pero yo soy muy contrario a este planteamiento. Esto es una industria y, como industria, tendría que ser autosuficiente. Es cierto que hay determinadas propuestas que necesitan ayuda porque son mucho más arriesgadas. Las subvenciones están pensadas, bajo mi punto de vista, para propuestas más artísticas, más culturales —aunque esto también lo es—, pero nuestro propósito va más allá de vivir de una subvención: queremos ser autosuficientes.

¿Pero faltan ayudas a la exhibición, diríamos?

Bueno, no sé si faltan ayudas; yo creo que no. Yo creo que lo que falta son ideas.